Malgrat el temps passa i és un bé preuat (no en va el trobo a faltar per actualitzar el bloc) els processos de pau oberts que han d’ajudar a millorar la vida, el benestar no acaben de cuallar. A Colòmbia es passen moments de marxa enrera perillosos que recorden etapes altament violentes. [@more@]
L’altre dia vaig poder veure un reportatge dirigit per Jon Sistiaga sobre la situació a Colòmbia. Volgudament, i suposo que pel creixement del “fenomen” mediàtic del possible alliberament d’Ingrid Betancourt, es va centrar de forma exclusiva en les persones segrestades per les FARC sense analitzar les causes i contextos de l’inici i desenvolupament de la guerra a Colòmbia i analitzant el paper de tots els actors. Aquesta decisió va convertir el reportatge en altament governamental tenint en compte la manca de predisposició que en el procés ha tingut l’actual govern colombià.
Una de les organitzacions bàsiques, al meu entendre, en aquest procés de pacificació és la Ruta Pacífica de Mujeres, que juga un paper de denúncia del militarisme i actua per la pau i la reparació des d’una perspectiva social i de les dones que pateixen el conflicte de múltiples formes que els seus companys no han patit.
En aquest context s’ha amenaçat de mort, per part del grup paramilitar Aguilas Negras a la coordinadora Nacional de la Ruta. Reprodueixo aquí el comunicat que han emès en la seva totalitat i expresso la meva solidaritat amb Marina Gallego, amiga i companya en aquest llarg camí per la pau i la reparació dels drets de les dones.
Bogotá, marzo 14. El pasado miércoles 12 de marzo, a las 5:47 de la tarde, al correo institucional de la coordinadora nacional de la Ruta Pacífica de las Mujeres, Marina Gallego, llegó un mensaje a través del cual la amenazaban de muerte a ella y a otras 26 personas, entre ellas 17 mujeres, evidenciándose que el recrudecimiento de la violencia en nuestro país pasa por la vida y cuerpo de las mujeres.
La Ruta Pacífica de las Mujeres, como movimiento feminista, pacifista y antimilitarista denunciamos y expresamos nuestro repudio contra las amenazas de que ha sido objeto nuestra Coordinadora Nacional; esta situación no es un caso aislado como se pretende hacer ver, sino que se debe a nuestra postura política frente a la exigencia de la verdad, justicia y reparación para las mujeres víctimas del conflicto armado, la solución política y negociada del conflicto y nuestro rechazo a la guerra. Siendo consecuente con lo anteriormente señalado, nos movilizamos el 4 de febrero y 6 de marzo portando en nuestras camisetas la consigna “Ninguna guerra en mi nombre”.Señalamos la responsabilidad del consejero presidencial, José Obdulio Gaviria, por la estigmatización que hizo a las organizaciones y personas que participamos en la movilización del 6 de marzo, juzgándonos de ser simpatizantes de las FARC; lo que posiblemente coadyuvo a que se presentara este tipo de amenazas.Acompañamos a las mujeres y hombres que están siendo amenazadas y amenazados, hoy más que nunca, hacemos un llamado a las organizaciones defensoras de derechos humanos, a los partidos políticos, a la comunidad internacional y a los medios de comunicación regionales, nacionales e internacionales para que evidencien y rechacen estos hechos y hagamos presión social y política para evitar que esta situación se siga presentando.Ruta Pacífica de las Mujeres Coordinación Nacional
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